Introducción
La etapa del
“pensar” en un divorcio, es como abrir un libro de colorear, se
escogen los colores que se quieren, alegres o grises según el estado emocional
de la relación. Se piensa entre darse por vencido, luchar por salvar el
matrimonio o simplemente no hacer nada. En esta etapa, el pensar en darse por
vencido suena como la solución mas fácil, porque como con el
libro de colorear, lo pinta con
los colores que se tiene a la mano. Pero puede que los colores de tristeza,
soledad y rencor no sean los mejores ni los más justos. Hay que tener en
cuenta que debe tomar el tiempo necesario para pensar en las posibles
alternativas, antes de entrar en el proceso de un divorcio. Sólo usted
puede decidir si el divorcio es la mejor opción o la única
opción. El matrimonio es muy importante para ser desechado sin una buena
lucha por salvarlo. La verdad es que un mal planificado divorcio podría
fácilmente teñir esos colores alegres de una forma permanente y puede
que más tarde se pregunte si pudo hacer algo más por salvarlo.
Aun así, hay casos como el de la violencia doméstica o infragante
infidelidad donde la decisión no debe hacerse esperar. Cuando una pareja
se divorcia, ésta pasa por dos procesos, está el proceso legal
que puede ser simple o complicado (contencioso) y luego el divorcio
“real”, ese que tiene que ver con los sentimientos, la inseguridad
y el volver a rehacer la vida. Este último es el más
difícil, porque lo mismo podría durar unos días como
también una vida. Muchas personas nunca vuelven a restablecer un balance
en sus vidas después de un divorcio.
Durante esta etapa pensamos en qué fallamos. ¿Qué pudimos
hacer diferente? ¿Por qué hemos estado alejados o descuidados?
¿Será lo mejor o estamos tomando decisiones muy apresurados?
¿Será mejor darnos por vencidos? ¿Escapar cada uno por su
propio camino? Tenga en cuenta que habrá veces cuando dos personas se
van alejando al integrarse demasiado en sus propios problemas o comienzan a no
apreciar a su compañero(a). Estas son situaciones donde la comunicación
entre la pareja puede realmente dar sorprendentes resultados. Que no nos motive
las estadísticas (5 de cada 10) o el decir “todos lo están
haciendo”, sepa usted que nadie realmente gana en un divorcio.
Hay tantas razones para querer escapar, pero hay muchas más para luchar
por un verdadero amor. Hay muchas razones para salvar un matrimonio y mantener
unida una familia. ¿Le hás dado
oportunidad al dialogo? ¿Hás escuchado
atento(a)? ¿Tienes la capacidad de perdonar? ¿O, se ha conformado
con el pensamiento del “gran escape”, en vez del amor que una vez
lo unió a su pareja? ¿Le hás
dado oportunidad a un tercero, que intervenga entre los dos? ¿Hás sido sincero(a) en expresar lo que quieres?
¿Hás reconocido que hay hábitos
que no cambian y discusiones que giran alrededor de boberías? ¿Que
la infidelidad no tiene que ser un fin y que la “Barbie”
es solo de Mattel?
Si se encuentras pensando en divorciarse, en esta sección tendrá
accesible artículos que tratan de temas desde volver a comenzar, hasta
saber como reconocer cuando sí tiene mérito el seguir el camino
hacia un divorcio.
