División de Bienes
El proceso que envuelve un
divorcio puede ser tan fácil como llegar a un acuerdo con su
cónyuge que queda sellado en un tribunal y ahí se acabo. Pero no
todos los divorcios son tan “divinos”, especialmente aquellos que
incluyen hijos y bienes que se han acumulado a través de un matrimonio
largo. Si vemos que un matrimonio en Puerto Rico generalmente es el punto de
partida para comprar una casa y llenarla de los “frutos” de ese
amor, también nos damos cuenta, que éstos luego son los más
propensos a convertirse en un divorcio complejo. Típicamente este tipo
de divorcio viene a consumarse de una relación de muchos años,
acumulación de bienes matrimoniales, seguros, muchas deudas y negocios
de familia. Son estos casos que requieren más intervención legal
debido a la complejidad de lo compartido. Aquí entran los abogados y
otros profesionales capacitados para hallarle un balance a la división
de bienes.
Las ganancias obtenidas durante el matrimonio, lo adquirido con esas ganancias
y las deudas son considerados bienes gananciales. En Puerto Rico los bienes
gananciales se dividen entre los dos cónyuges por partes iguales.
Aquellos bienes privativos son otorgados al cónyuge a quien le
pertenecen. Bienes privativos son aquellos que uno de los cónyuges
recibe por medio de una compensación debido a una lesión,
herencia o regalos, pagos de una pensión que maduro antes del
matrimonio, propiedades adquiridas con fondos de uno de los cónyuges o
un negocio propiedad de uno de los cónyuges desde antes del matrimonio.
Las dificultades comienzan cuando no hay una clara división entre los
bienes gananciales y los privativos. Por ejemplo, cuando se compra una propiedad
antes del matrimonio y se continúa pagando a través de este.
Idealmente se harían capitulaciones, pero son pocos los que piensan
estratégicamente durante el romance inicial. Es importante estar
enamorados, pero no ciegos al hecho que las cosas pueden cambiar y muchas veces
no a favor de nuestras esperanzas de un matrimonio interminable.
Entre los bienes gananciales que mas comúnmente de disputan están
las residencias, las pensiones y los negocios de familia. La tendencia es que
el cónyuge que retenga los hijos se queda con la residencia, a
través de un acuerdo donde el cónyuge que se va recibe alguna
compensación por su parte. Si no se puede llegar a un acuerdo, una
posible solución es vender la propiedad y dividir las ganancias entre
ambos cónyuges. En cuanto a las pensiones, un tribunal podría
exigir que el administrador de la pensión les haga pagos a ambos
cónyuges.
Uno de los problemas
más complejos se encuentra al dividir un negocio. Antes que nada, se
determina quien se queda con el negocio, luego se determina su valor y se
determina como se compensará al otro cónyuge. De no haber otro
ingreso a través del cual compensar al cónyuge que se queda sin
el negocio, se podría determinar la venta forzosa del negocio.
No descuides la necesidad de un profesional legal para trabajar con la
división de bienes. Cuando no se está claro entre que se
considera un bien ganancial y aquellos privatizados la división de
bienes requiere ayuda profesional legal.